lunes, julio 24, 2006

Os quiero... (y no soy Héctor)

Hace tiempo que nadie escribe nada por aquí. Es normal, en parte. Pero a pesar de ello, voy a volcar unas palabras que llevo tiempo barruntando, aunque los agobios y las prisas las hayan dejado secando en el tintero demasiados meses. Y es que durante muchos años me he sentido orgulloso de los compañeros que me acompañaron durante el tiempo que transité por la facultad de Ciencias de la Información. Justo sería decir que, sin el apoyo de muchos de ellos, sin su amistad y sin sus apuntes, yo no sería ni la mitad de la persona que soy.

Fran me enseñó muchas y variadas lecciones sobre responsabilidad. Mientras todavía aprendo a ser un hombre, él lo es desde que le conozco. Siempre que me abroncó cuando compartíamos piso, lo hizo con justicia. ¿Os podéis creer que no sabía que el cubo del agua sucia de fregar no se puede vaciar en la bañera? Aunque nunca entendí que le gustase la ensalada de lata, fue un verdadero mástil para los compañeros del piso. El día en que se fue para empezar a compartir la vida ocn su estupenda mujer, se quebró algo en la Avenida Daroca y nada volvió a ser lo mismo.

Jacobo siempre irá de los primeros en cualquier lista, porque siempre fue de los primeros entre nosotros. "Ya te cogerán", le decía. Y aunque a día de hoy no sé hasta dónde está cogido y hasta donde no, sigo sirviéndome los cubatas como él lo hacía, y acordándome de sus anécdotas en los momentos más surrealistas.

En Bucci siempre encontré una afinidad difícil de explicar. Probablemente se debe a que era el otro friki perruno. Ambos, cada uno a nuestro aire, hemos perpetuado nuestro frikismo y seguimos dándonos caña. Él lo ha convertido, incluso, en su modo de vida. Además tiene a sus niñas, que le emocionan manque pierdan, y a sus enormes compañeros y amigos, otra jauría aparte de la que cualquiera podría sentirse orgulloso.

Juan Pedro tiene a Conchi, y bien feliz le hace. Nunca le ha faltado a nuestro Juampe tiempo para sonreir o para charlar. Siempre la anécdota en la mano, la vainilla en el mail o un buen cotilleo de Europa Press que echarse a la boca. Ahora está hipotecando a la gente y viviendo como un rey. Anhelo que llegue la cita de septiembre (quizá la de agosto) para darle un fuerte abrazo.

Chuchi, otro de los imprescindibles. Una figura épica al que todos consideramos, con justicia, un triunfador. Con el agravante de que, si alguien ha merecido triunfar en esta vida, es él. Aunque jamás coincidimos ni coincidiremos en mil cosas de la vida, su compromiso con ésta y su tolerancia exquisita con las ideas del prójimo le convirtieron en un perfecto ejemplo de cómo tratar a quienes no piensan como tú y de cómo convertirles en fieles amigos. Un gigante al que siempre apreciaré.

Chus, es otro de los perros que siempre me han hecho sentir como en casa. Puedo pasar meses sin hablar con él, que en el mismo momento en el que aparece en el kilómetro 0 me dan ganas de darle un abrazo y preguntarle cómo le va todo.

Víctor. Tantas cosas han pasado desde aquellos tiempos de la Universidad... Sabes cuándo un rencor es auténtico cuando se mantiene caliente, sucio y húmedo con los años. Sin embargo, cuando pienso en él sólo pienso con cariño en ver Rounders con la sala casi vacía, en el peinado que llevaban él y Page en primero, o en su forma de ser, tan introvertida y extrovertida al mismo tiempo. Al final, lo que nos perdió fue sólo que nos gustó demasiado la misma película. Afortunadamente, era una Serie B de tres al cuarto que ha pasado a la historia sin pena ni gloria. Ahora ambos tenemos nuestros flamantes estrenos y pelillos a la mar. Los años me demostraron que Héctor tenía razón.

Sergio siempre quiso hacerme correr --s sabiendas de que esto del fútbol no es lo mío-- y nunca le hice suficiente caso. Estas vacaciones tengo un parque enfrente de casa... ¿será éste el momento? En cualquier caso, es uno de tantos amigos que se han dejado seducir por V.del Pardillo ¿qué les dará?

Héctor es, más que un amigo, un hermano. Nunca podré pagarle adecuadamente su afecto, constancia y amor. No hay palabras que basten para expresar hasta qué punto son fuertes los lazos que me unen a él. Más ahora, en momentos en los que, aunque en empresas divergentes, nuestros caminos vuelven a correr parejos y nuestros miedos, temores, sueños y anhelos, se parecen tanto. Si el verdadero corazón de los Perros es Héctor, Chus es su sonrisa. Chuchi sería el cerebro, Bucci la mano derecha, Juampe y Fran los pulmones, Sergio las piernas, Víctor los oídos y Jacobo... bueno, yo me conformo con ser el bazo. Nadie sabe muy bien para qué sirve, pero si falta alguien lo echará de menos.

Sin formar parte del núcleo duro, y a pesar de que me he dejado muchas juergas, borracheras, momentos duros y momentos dulces por el camino, ser considerado un Perro ha sido siempre algo muy importante para mí. Algún día, dentro de muchos años, una urnita de cerámica dirá de mí: "Fue buen padre, marido, hijo, periodista, ex periodista y perro".

Y quien quiera entender, que entienda.

Un fuerte abrazo a todos.

2 Comments:

Anonymous Hispano said...

Bufff, qué decir! Después de tanto tiempo sin que nadie se asome a esta ventanita, no encuentro mejor forma para hacerlo que la que has elegido.
Intentaré que esto me de pie a escribir dentro de poco aquí.
Aunque va a ser difícil superarlo, me conformaré con plantar otra huella perruna en este blog.
Un abrazo.

domingo, julio 30, 2006 11:26:00 PM  
Anonymous Soy Syd Barret said...

Ya era hora de que alguien lo actualizara. Gracias por tus palabras, amigo.

Recuerda que el rencor te acaba comiendo por dentro. Sigue tu vida día a día. No hurgues en heridas ya cicatrizadas.

miércoles, agosto 09, 2006 11:22:00 AM  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home