lunes, diciembre 12, 2005

Pepino incendia Cervera.

Las hordas pepineras acudieron el sábado a tierra santa en busca de provisiones para calmar su voraz hambre.
Partieron a mediodía, con la baja improvisada, aunque no inesperada, de Chus, quien hizo gala de su mala memoria y se olvidó de que tenía que trabajar ese mismo día. Yo creo que no acudió porque sabía que en Pepino no había cajeros, pero es sólo una opinión subjetiva, basada en la experiencia. Se le perdonó el despiste, aunque nos hubiera venido bien su mechero para la afrenta final. Quisimos también partir sin el pucelano Chuchi, que trajo su taladradora particular, pero nos pilló en nuestra partida.
Una vez con Sara, los cuatro magníficos, a falta de nuestro caballero infante, nos subimos a ella y acudimos a nuestro destino con música popular de fondo del tipo "Te has puesto el tanga del PP, y se te ve la gavioooooooota"..., y con juegos varios que no se abrieron, y que harían las delicias de algunos de nuestros freaks más populares. Un trivial de Star Wars era su pieza más codiciada.

Tras varias llamadas de nuestro anfitrión, que ansiaba nuestra llegada, por fin utilizamos las llaves de entrada de Pepino para brindar con nuestra presencia. Allí nos esperaban Javi, Harpo y Manolín, que escoltaban a Jacobo. Luego vino el Choto, Rober (eché de menos dar un saludo a la majísima Gabrielita) y Pepe. Degustamos unas tapitas con la novia de Harpo y fuimos a Casa Gerardo, donde nos esperaba más comida de la que pudimos echarnos al gaznate. Chuchi mostró un gran esfuerzo en acabarse su chuletón, que al final fue más grande que la capacidad de nuestro hermano perro por comerse hasta el último trozo de carne. No lo consiguió, pero sin duda hay que premiar su tesón. Casi muere en el intento.
El resto de manjares fueron un entrante por persona, media botella de vino por comensal, postres y cafés. Luego cubatas varios, partidas de mus (donde Chuchi demostró que no sólo es capaz de perder ante Miguel Angel y Page, también perdió con Rober y Jacobo) y una visita con el bote al bar de la Vane, que alguno quería ver a su amiga Rosarillo, quien finalmente no fue, por miedo a enamorarse del movimiento de caderas de nuestro caballero andante.

Lo que sigue fueron copas, más copas y más Castilla. Entre medias, conversaciones profundas entre Harpo y Chuchi, en una estampa en la que surgió el amor. Capítulo aparte merece el gran Harpo, quien perdería su encanto si se le entendiese una sola palabra de lo que dice. Sus conversaciones con Chuchi fueron de lo más aclamadas de la noche, y las apuestas sobre el tema que tantos minutos de charla les dio eran continuadas.
Harpo cursa cuarto de inglés toledano en la Escuela Oficial de Idiomas y es licenciado en Opening (dicen que el título lo sacó una vez cerradas las clases, lo que resta veracidad a esta noticia, aunque a decir verdad, parece sacado del mismo Oxford) y tiene una novia muy maja, que se pone celosa cuando nuestro compañero acude con los amigotes. El amor es lo que tiene. Como son los guapos. Tengo que decir, que al igual que el resto de pepineros amigos míos y luego de Jacobo, es gente excepcional. Buena gente. Eché de menos compartir más rato con otros pepineros, pero otra vez será, que aún nos queda San Blas. Por cierto, Edu de Pepino, muy guapa tu novia.

Pero en medio de la tranquilidad, cuando ya quedaba poco que hacer, nuestro anfitrión quiso serlo en una plaza que no era la suya y nos trasladó para que nos "alojáramos" momentáneamente en su peazo choza. Y lo de momentáneamente, nunca mejor dicho, porque fue muy fugaz. Un tipo que se hacía llamar el dueño de la casa, un pequeño hobbit con gafas, chaparrete y asexual, nos conminó maleducadamente a que nos fuéramos, tras una severa bronca a nuestro hermano Cobo. Dejando a un lado la razón que tenía el habitante de Mordor, se pasó tres pueblos.
Nosotros, una vez visitado su báter, su cocina y su sótano, y echando miradas a las chicas guapas (el hobbit vio peligrar su imperio), decidimos irnos a casa, pero para volver con la total satisfacción del deber cumplido, dejamos a unos cuantos infiltrados en la choza, a nuestros primos pepineros, con el objetivo de que incendiaran la casa.

Cumplieron. Armados de mecheros y cigarros "decoraron" unas preciosas cortinas, que ya nunca volverán a ser las mismas, que tienen nuestro aroma impregnado. No sé quien fue la mano ejecutora, pero los autores fuimos todos. No se juega con Los Perros de la Noche. El que juega con fuego, se quema.

Por cierto, la 'Black and Decker' de Chuchi funcionó a última hora, hay fotos, cuando la empleó con Jacobo, un Jacobo que ya no era capaz de discernir si le hablaba Harpo, Chuchi o Camarón.

Os quiero, pepineros.
Os quiero, perros de la noche.

5 Comments:

Anonymous Yo fui un berraquete madrileño adolescente said...

Después de leer lo escrito por Hispano, solo me queda añadir que irse de copas con Harpo es una experiencia mística, como lo es ir con los Perros a cualquier sitio.

El de Cervera tuvo miedo de nosotros, los guapos (pero yo aproveché para mear en su baño, y no me hice una pajilla por falta de tiempo).

lunes, diciembre 12, 2005 5:05:00 PM  
Anonymous Hispano said...

"Muy importante, Harpo, pase lo que pase, tú no des explicaciones".

Se casa la Ollero, eo, eo...

lunes, diciembre 12, 2005 5:07:00 PM  
Anonymous Anónimo said...

Pepinero de marras.

un día magnífico con un final propio de las películas de Allen. Un ser absurdo en un lugar absurdo expulsa a otros seres absurdamente borrachos.

Cosas de Cervera

lunes, diciembre 12, 2005 7:36:00 PM  
Anonymous Pequeño Hobitt Malhumorado said...

No os eché de mi morada, es que con vosotros había un pavo que me dijo repetidas veces: "Señora, yo ya me hospedé aquí".
Creí que estaba loco y me asusté.
El miedo fue mayor cuando un tal Harpo repetía en un idioma élfico "adelanteyatrásarráspormisamigosdemadridyojuroquequemolacasa", y me quemó las cortinas.
En Comisaría estaban buscando un traductor. Una vez convencidos de lo imposible de entenderle, decidieron soltarle.

lunes, diciembre 12, 2005 9:28:00 PM  
Anonymous Yo fui un berraquete madrileño adolescente said...

No me reía tanto desde aquel ataque de sinceridad de una chica en el metro con mi casa, pequeño hobbit.

¿Habeis pensado que Harpo lea el pregón en las fiestas de Pepino?

Oa,oa, oa, Harpo a La Moncloa...!!!!

lunes, diciembre 12, 2005 11:10:00 PM  

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